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Unas pocas consideraciones
En el pasado, a los gatos y perros se les alimentaba con las sobras. Hoy en día, las familias cocinan muy poco y en pequeñas cantidades. Las sobras no existen como antes. Y la comida enlatada, para animales domésticos, es muy cómoda. Desgraciadamente, no solemos leer las etiquetas ni meditar sobre el origen de nuestra comida, y lo mismo se aplica a la comida para animales de compañía. Muchas personas 100% vegetarianas, que toman parte en acciones para la defensa de los animales, en contra de la caza y de la vivisección, en contra de las granjas industriales... alimentan a sus animales de compañía con comida enlatada... hígado, caballo, carne de vaca, ternera, y quién sabe qué (por ejemplo, se sabe que, cada día, desaparecen caballos de Cerdeña, animales que están al borde de la extinción, y aparecen en comida enlatada para perros). Lo mismo sucede con otros muchos pobres animales, que tienen exactamente los mismos derechos que nuestros animales de compañía, o que el gatito que no sabe cómo bajar de un árbol, o que los pájaros abatidos por cazadores. ¿Qué podemos hacer? Después de la comprensión inicial, esto es algo clave, debemos reflexionar cuidadosamente: ¿cómo podemos hacer algo, ante esta situación dramática y violenta?. Obviamente, queremos a los perros o gatos porque vivimos con ellos cada día, y los consideramos como individuos auténticos, son miembros de nuestra familia: ellos comen, duermen, se enfadan, se divierten, sufren, dan y piden. ¿Nunca se nos ha pasado por la cabeza matarlos, convertirlos en filetes o en guisos para comérnoslos nosotros o para alimentar a otros? ¿Nunca hemos comido un caballo o un elefante?. En La India, vacas, bueyes y terneros viven en las calles junto con las personas: las vacas son animales pacíficos y extremadamente inteligentes. Incluso la compañía de serpientes y ratones puede ser de interés para algunas personas, porque una vida compartida permite a los humanos observar los hábitos de los animales, su personalidad y sus reacciones. Aunque estos animales pueden ensuciar o representar un peligro para el ser humano, se convierten en miembros de la familia. Pero ¿qué pasa con las vacas, que han alimentado a la humanidad con su leche?, ¿y los bueyes que labran los campos, para proporcionar pan a la humanidad?. A cambio de su trabajo, estos animales sólo desean pastar, comer vegetales o fruta pelada -nuestras sobras- y un refugio del mal tiempo en un establo. Realmente, la ciencia zootécnica moderna sólo es necesaria cuando los animales se crían en condiciones innaturales, para obtener de ellos aquéllo que es innatural, para propósitos innaturales. Los animales tienen una inteligencia instintiva (que no les permite distinguir "lo bueno" de "lo malo", en términos de moralidad humana) y esto les lleva a una búsqueda natural de la comida más adecuada. Esto explica porqué los animales enfermos no necesitan ver a un médico para saber qué hierbas comer para recuperarse: si ellos no pueden encontrar su medicina natural -hierbas o barro- en las maderas o campos, entonces ayunan, y esto a menudo es suficiente para que se recuperen. No queremos insistir en el aspecto innatural, antiecológico e inhumano de mantener animales encerrados y solos en un piso o en un chalet. Esto afecta a su carácter profundamente, y los hace dependientes de nosotros y de nuestro humor para cualquier necesidad; sólo les permitimos una media hora diaria de aire fresco (si llega), les negamos y manipulamos su sexualidad y maternidad, todo para terminar abandonados o para ser asesinados cuando nos cansamos de ellos. ¡Y a esto nosotros le llamamos amor por los animales!. Si hemos rescatado a nuestros animales de la calle, de la perrera o de un refugio para animales abandonados, y nos hemos ganado su amor y gratitud, pero sentimos que no podemos ofrecerles todo lo que quisiéramos, excepto nuestro hogar y nuestro tiempo, y esperamos que nuestro sincero amor pueda aliviar la falta de libertad que ellos nunca han conocido... entonces es que somos realmente conscientes de nuestros deberes, que como seres humanos, tenemos hacia el resto de criaturas. Y esto lo debemos recordar a la hora de alimentarlos. Si nuestros animales, de paseo por el campo, cazan y comen un ratón, nosotros no somos responsables de eso, porque, a menudo, los animales bien alimentados consideran a un ratón o a otros pequeños animales como juguetes, más que como comida. Esto, como no, también sucede con los animales alimentados con comida vegetariana, no ven un ratón como una comida deliciosa, sino como un juguete. Hablando de forma general, las sobras serían perfectas, si fueran adecuadas. Los gatos son más selectivos y remilgados, mientras que los perros se acostumbran a cualquier cosa que sus "dueños" les den, desde lasaña a chocolate y caramelos. ¡Pero esto no significa que deban comerlo! Si quieres saber exactamente qué comida necesitan tus animales de compañía, lee el capítulo siguiente. ¡Romperás el último vínculo con los mataderos!
Lo que dice la ciencia
Todo el mundo sabe que los componentes alimentarios se pueden dividir en los siguientes grupos: proteínas (o prótidos, o amino-ácidos), grasas (lípidos), glúcidos (o azúcar, o carbohidratos), sales minerales (o microelementos), vitaminas y agua. Varias sustancias pueden contener altas concentraciones de cualquiera de estos grupos. Por ejemplo, es bien conocido que la carne, así como el queso y los huevos son ricos en proteínas, o que el aceite, mantequilla, etc. son ricos en grasas. Los perros, como animales omnívoros (como se ve en sus dientes, sistema digestivo, etc.), originalmente comían sólo carne, como sus parientes salvajes y como, generalmente, todos los animales carnívoros siguen haciendo hoy en día. Después de unos 60.000 años de convivencia con el ser humano, su dieta cárnica podría ser sustituida en su totalidad, y con éxito, por una vegetariana. En muchos casos, incluso los defensores acérrimos de una dieta cárnica se dan cuenta de que es imposible alimentar a sus perros sólo con carne, tanto por su alto coste como por los problemas de salud que podría causar a estos animales. Los gatos, a diferencia de los perros, tienen limitaciones metabólicas y necesidades nutritivas muy concretas, como la Taurina, por ejemplo. Este amino-ácido secundario es fundamental para su salud: las deficiencias de taurina pueden causar ceguera y problemas serios de salud en felinos. Los perros la obtienen de dos amino-ácidos esenciales: metionina (methionine) y cistina (cystine). Los gatos no pueden. Además, los gatos son incapaces de obtener la vitamina A de los beta-carotenos (a diferencia de los seres humanos). AMÍ DOG y AMÍ CAT son productos completos que resuelven estos problemas, suministrando a perros y gatos todos los elementos nutritivos necesarios. por Paola Mosconi - Parama Karuna devi dasi AMÍ s.r.l. - P.Iva: 03714310285 • Corso Milano 5 • 35139 Padova [Italy] Tel. [+39] 049-780.1712 • Fax [+39] 049-808.6229 e-mail: info@aminews.net |